Nosotras somos todas. Todas aquellas personas que participamos en la comunidad de Philosophia y Ciencia. A pesar de que yo, Yousef Darraz, soy quien se dedica a subir el contenido, las publicaciones no tendrían sentido sin las individualidades que interactúan con él.
Philosophia y Ciencia no soy yo, somos todos. Cada comentario, cada observación, cada participación construyen su esencia performativa.
Philosophia y Ciencia no es lo que era, y seguramente no será lo que es ahora.
Es algo así como un proyecto performativo en el que las inquietudes de un joven se desarrollan con la interacción de toda su audiencia. Por performativo se entiende que se va construyendo a medida que se va haciendo
Es performativo porque no se encuentra ni determinado ni limitado por una definición estática de su sentido.
Porque creo que en las últimas décadas la filosofía se ha quedado relegada a la academia.
Porque creo que la filosofía no debe olvidarse de dialogar con la sociedad.
Porque la filosofía no tiene sentido si no es comunicada.
Porque es necesario explorar nuevas maneras de hacer filosofía.
Porque creo que la filosofía y la ciencia no son ajenas entre sí, sino más bien complementarias.
Y muchos más porqués que se reflejan en cada publicación.
Hola, soy Yousef Darraz, tengo 23 años y soy el administrador de todo el ecosistema de Philosophia y Ciencia.
Me gradué en Filosofía por la Universidad de Girona en 2024. En mi trabajo de final de grado, situándome en la filosofía del lenguaje de Ludwig Wittgenstein, indagué la posibilidad de que máquinas como las inteligencias artificiales pudieran pensar. Podéis encontrarlo publicado en mi universidad clicando aquí.
Mis intereses giran entorno a la filosofía del lenguaje, la lógica, la epistemología y la metafísica.
Cuando estaba en el tercer año de carrera conocí por primera vez a Bernat de Claravall en el comedor de mi universidad. Recuerdo que era invierno y, mientras tomaba un café con el que calentaba mis manos, Bernat me preguntó: «¿Tienes redes sociales?».
A lo que respondí: «Hace tres años que me borré todas mis redes sociales». Mi respuesta le sorprendió, tal y como sorprendía a la mayoría de personas de mi generación. Ello dio pie a una conversación sobre cuáles fueron mis razones de desconexión digital.
Os cuento todo esto porque, en medio de dicha conversación, Bernat de Claravall me enseñó sus redes sociales. En ellas, hacía algo que no sabía que se podía hacer: acercar la filosofía a los demás. Y además la acercaba de forma original, creativa y amena, relacionándola con todo tipo de temas actuales.
Entonces fue cuando Bernat me dijo: «¿Porqué no te abres una cuenta en Instagram y aprovechas para divulgar la filosofía a tu manera?». Y pensé: «¿Porqué no?». Allí fue cuando decidí abrirme una cuenta de Instagram y publicar un pequeño texto que tenía escrito acerca de la esclavitud autoimpuesta en nuestra era. Esto fue el 15 de enero del 2023. Desde entonces, no he parado de subir contenido con la convicción de que la filosofía sí que sirve y es útil para quiénes saben comprender su valor.